Hace un tiempo mi papá me mandó un vídeo de un señor que hablaba sobre la “paradoja de la vida”, así que decidí abrir el link y escucharlo; conforme iba escuchando sus palabras, pensaba en mi y en todo lo que había hecho y no hecho, y resultó que habían más cosas que no hice que las que si hice, y me pareció muy interesante todo lo que decía aquel comentarista, pues tenia mucho sentido sobre cómo la gran mayoría estamos viendo nuestra vida y sobre cómo la estamos viviendo, lo cual me llevó a preguntarme: “¿Estamos viviendo o sobreviviendo?, ¿hacemos lo que queremos, o hacemos lo que otros quieren que hagamos?, ¿vivimos nuestra vida, o vivimos la de otros?”. 

“Hoy tenemos casas mas grandes y familias más pequeñas,

más comodidades, pero menos tiempo,

más licenciaturas, pero menos sentido común,

más conocimiento, pero menos juicio,

tenemos más expertos, pero más problemas,

más medicinas, pero menos salud,

gastamos sin medida, reímos demasiado poco y conducimos demasiado rápido.

Nos enfadamos rápidamente, leemos muy poco,

vemos demasiada televisión, le damos demasiado al Whatsapp y apenas reflexionamos, 

hemos multiplicado nuestras posesiones, pero reducidos nuestros valores,

hablamos demasiado, amamos muy poco y mentimos con demasiada frecuencia.

Hemos aprendido a buscarnos la vida, pero no a vivir,

hemos añadido años a la vida y no vida a los años,

tenemos más edificios altos, pero temperamentos más cortos,

autopistas más anchas, pero vida más estrechas,

gastamos más, pero tenemos menos,

compramos más y lo disfrutamos menos,

hemos ido a la luna y regresado, pero nos cuesta cruzar la calle para saludar a nuestros vecinos,

hemos conquistado el espacio exterior, pero no el interior,

hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar,

tenemos mayores ingresos, pero no más moral,

construimos más y más ordenadores para guardar más información, pero tenemos menos comunicación,

estamos largos en cantidad, pero cortos en calidad,

más entretenimiento, pero menos diversión,

más tipos de alimento, pero menos nutrición,

dos ingresos, pero más divorcios; casas estupendas, pero hogares rotos.

La vida es una cadena de momentos de felicidad, no todo es sobrevivencia 

¡Ponte tus mejores galas y no guardes tu mejor perfume!,

úsalo cada vez que quieras y lo sientas. 

No permitas que tu vida sea una continua paradoja”

 

Espero que lo hayas disfrutado tanto como lo disfruté yo y que seas capaz de vivir tu propia vida y bajo tus reglas, pero con responsabilidad. 

 

 

 

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